Una vez escuché una canción
Que hablaba de amor
No sé cuántas veces pude llegar a escuchar aquella melodía
Era tristeza lo que lloraban mis ojos
Y amor lo que sentía mi corazón.
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Me falta una mitad.
Mi cama se queja de que le falta compañía.
Mi boca me pide a gritos que te llame
Y tú no me escuchas.... ¿o es que me ignoras?
Ya no sé nada. Nunca me dejaste nada claro.
Y yo, aún te extraño.
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Le dolía todo. Incluido el corazón.
Era débil. Y se sentía invalida. Sentía que le habían arañado el corazón.
Estaba rodeada de mucha gente, a la misma vez estaba sola. Joven y con tan poca fuerza. Así estaba ella.
Caminó, porque se prometió a ella misma no dejar de hacerlo. No podía pararse, ahora no, ahora que había avanzado más de lo que podía imaginar. Pero ella, de repente, de un empujón retrocedió. Unas señales suyas de vida le hicieron frenar. Hizo placaje con su corazón. Sus intenciones y su poder de fuerzas no eran compatibles.
En sus ojos se podía ver aquella inocencia que guardaba. Era cómo un tesorito en una caja de sorpresas. Aquella niña guardaba más de lo que mostraba. No era como todos creían. O sí. Ella estaba desconcertada, no sabía nada, el dulzor de su vida se transformó en unas dosis de sal.
Los latidos de su corazón eran cada vez más flojos. Apenas sentía si tenía alma. Realmente, ¿eso cómo se notaría?. Una incertidumbre más para su mente. No importaba, todas cabían.
Flaqueaba y se rindió de encontrar la sonrisa perdida en aquella noche donde el lugar fue la playa, en el momento de la primera cita, y con el primer beso que supo a amor. En la arena todo se perdió.
Ella no podía permitirse otro error, pues era lo único que había hecho hasta ahora. Cometer errores. Y no había vuelta atrás.
...
Te comería a besos infinitas veces
sin dejarte opción de reacción
volarás entre mil caricias
que mi boca color carmín te dará
... y cupido se olvidó de regresar.
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Escucha a mi corazón
míralo
óyelo
susurrale
tócalo
él te dirá los secretos que esconde
...y cuidado, ya está dañado.
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“...Y es que empiezo a pensar que el amor verdadero
es tan sólo el primero,
y es que empiezo a sospechar
que los demás son sólo para olvidar.”
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.
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Salido del alma, ahora mismo, nada más.
No sé cómo puede acabar el día... cuando se vaya de mi lado no sé si lloraré o sonreiré. Todo depende de él.
p.d.: Nunca me perdonaré el haberte perdido.
Unala.